miércoles, 29 de septiembre de 2010

pffff


Bansky


O o o o o o o o o o o o

Detrás de la puerta

Entre sombras se encumbra el calor

Calor de la carne caliente

Calor de la carne caliente


Caliente como la arena quemada al sol

Quemada por cantos y llantos de pisadas

Pisadas de camino de vidas perdidas y muerte


Muerte

Mu e e e r t e e e e


Muerta la piel seca y caída

Hojuelas invisibles a los ojos


Copos de nieve y agonía

Suspendidos

Caídos


Regalo milagroso de transmutación.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Anitya




Nadie me dijo que los pájaros de papel al mojarse,

perdían toda su forma,

que su piel era tan frágil

como las paredes de un barco que naufraga

en la fuente de algún parque.


Nadie me dijo que de verdad me haría vieja alguna vez

que tendría arrugas y dolores en el cuerpo

y que en mí crecería, de súbito, el deseo de anidar otro ser, dentro.


Nadie me dijo que el tacto en el cuerpo de ese hombre cambiaría

y que su contorno comenzaría a desdibujarse

cayendo todo velo,

sobreviniendo el asombro de encontrarse por primera vez

ante un ser desconocido


y no entender que uno no es el mismo nunca

como el río que no lleva la misma agua al mar

y que cada contacto que tienen sus aguas es distinto,

igual que nosotros.


Nadie me dijo lo que dolía una pérdida

y cuánta desesperación provoca una ausencia


Nadie me habló de cómo el tiempo se alarga

y cómo cada minuto hace más grande una rajada que parte todo el cuerpo en dos.


Nadie me preparó para alejarme de aquello que amo

y ese discurso de soltar todo para ganarlo todo

que me provoca inquietud y miedo de dejarme ir en el vacío,

como una piedra lanzada desde un acantilado.


Nadie me dijo que moriría en el intento de vivir,

y que al haber nacido llevaba ya la muerte dentro.


Nadie me dijo que habría de venir aquí,

a redimir el desasosiego de mi árbol

y que habría de hacerlo una vez que

pudiera entender mi propia historia.


Nadie sabe por qué tuvimos mal el corazón

y por qué la angustia se nos coló en el alimento materno,

sí, tal vez una enfermedad,

sí, tal vez un mal mayor que nacer sin un pie,

sin la capacidad de ser feliz por el simple gusto de serlo.


Nadie me dijo que habría de escuchar palabras fuertes

y que lo primero sería saber quién soy y saberme parar

valiente sobre las letras de mi nombre.


Nadie me habló de la impermanencia de las cosas

y nadie me dijo que todo esto iba a cambiar.


Ahora lo sé, o al menos eso es lo que he observado

al ver mi cuerpo mutando de formas por las noches,

al verme volver agua cada luna.


Ahora sé que nunca seremos los mismos

y que la única seguridad que tengo

es la de perderte, algún día.

martes, 31 de agosto de 2010

Quiero




Quiero escribir
por el gusto de hacerlo

como quien nombra un papalote en el aire
al instante de imaginarlo partir.

Quiero escribir para soltar los números y las secuencias trabajosas
de un día de trabajo o dos o toda una vida
que se olvida de existir en el humo de una taza de té blanco
sobre una mesa de madera
que espera simplemente ver caer la luz del sol a espaldas de una ventana blanca.

Quiero escribir por conectar letras a instantes del día:
hoy vi a una adolescente llorar por un cortometraje
que hablaba de una pérdida,

algo tan simple envasado en su garganta
que no pudo salir por miedo a desbordarse,

aquel miedo que se tiene de sentir demasiado la vida
y doler tanto por aquel paso rápido de la vida en bicicleta
que nos hace viejos y nos deja a la orilla de un lago que se ha secado por completo.

Quiero escribir porque tengo miedo de no hacerlo,
tengo miedo de perderme entre el polvo de festejos y muertes de esta tierra
que agoniza cada día con su gente dando manotazos al aire,
quejándose sin saber a qué casa aventar huevos crudos
en señal de hartazago y desesperación.

Qué ganas de no quedarse callada ante los muros de concreto
que tiemblan y se mueven ante un dedo dictatorial que nos coloca y descoloca
como hormigas en su granja.

Qué ganas de escribir para no callar
para no olvidar lo simple
lo que nos hace humanos,

lo que nos conecta con la tierra que respira profundo en la noche
y que quizás nos trae consuelo de madre en su regazo oscuro.

Qué ganas de abrazarnos a todos
de tranquilizarnos diciendo que todo habrá de pasar,

pero parece que tampoco eso consuela
y da miedo saber que tampoco estaremos
para cuando todo esto se transforme y ya no sea.

lunes, 19 de julio de 2010

Haiku del bosque




Mañana fría
se desliza una gota
del árbol quieto.

domingo, 23 de mayo de 2010

Niebla





Yo musgo hambriento de la tarde
lamo las paredes azules
con mi lengua húmeda
que recorre las vetas del tiempo
en los adoquines de terrazas
yo ojos blancos de desasosiego
única palabra aprehendida
en el sexo al parir me
un regalo de niebla o de tiniebla
como elemento único de sangre
no azul no roja
sóla niebla
musgo
desasosiego
y ojos de corazón mojado
de amor.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Listas





Buscar en mi lista las palabras propias
aquellas que vienen de un abecedario
aprendido con los acontecimientos
que trazaron mi historia
frijoles germinados en una tierra
de preguntas sin respuestas
como una barca sola en la laguna
o la poesía inquieta en el fondo de sus aguas
búsqueda
duda
sin comprender el llanto de los días y la guerra
sin comprender la muerte de lo humano y de sus causas.

sábado, 24 de abril de 2010

seda




Naranja rojo cae la luz
la tarde se vacía
el tiempo calma
y sobre la mesa una taza sola
pensé que pedirías que me quedara
a contar risas perdidas
que no sabemos su razón
pero la calle se ha vuelto muda
y yo también
la distancia hace que se debilite todo
y la cercanía también
un hombre sube un muro de piedra
a mi corazón
la ventana se entreabre
y deja entrar un viento pequeño y suave
como de llovizna
la tarde cae sobre el naranja del piso
afuera no se escucha nada
y por dentro se agita el sentido de las horas
silencio silencio ese eres tú
violencia violencia esa soy yo
si esto es así hagamos que la suerte permanezca
no somos sólo verbos de una historia
que ha perdido su sentido
si esto es así hagamos que la pasión seamos
dos gritos sobre el mar entorpecido
reflejando la tormenta
mañana será mayo y tal vez esto sea así
como el gusano tejiendo con seda la coraza de su mundo
tristeza tristeza esa soy yo
tejiendo para siempre la madeja de su angustia.